Dimensión parisina
La diseñadora de interiores Sarah Lavoine concibió su hogar tal y como lo había soñado.
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Diseño interior: Sarah Lavoine

En todos sus proyectos, la francesa sublima el color y el negro, pues “por su impacto y profundidad”,  según sus palabras, es definitivamente su tono preferido. A Sarah Lavoine, le pareció evidente plasmar estos gustos en su departamento haussmaniano, a donde se mudó con su pareja cuando nació su tercer hijo.

En el momento de escoger su nuevo hogar, los principales requisitos fueron tener espacios amplios y luz natural en el interior, así como seguir viviendo en el barrio de predilección de la diseñadora. “Mi lugar es único. La altura que existe entre el suelo y el techo es extraordinaria para un departamento situado en el cuarto piso. Es muy luminoso y las ventanas miran al Louvre, al jardín de las Tullerías y al Museo de Orsay. ¡Me siento muy afortunada de vivir aquí!”.

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Mientras que la arquitectura de origen se caracteriza por un estilo clásico francés que fue preservado (chimeneas de mármol, pisos de roble y cornisas en el techo), Sarah Lavoine introdujo mucha libertad y movimiento a través del diseño interior. Combinó el negro con colores brillantes que ayudan a separar las distintas salas y a darles personalidad: el blanco puro en el salón bañado de luz gracias a las altas ventanas, el amarillo girasol en la sala de estar y el azul turquesa en un pequeño espacio dedicado al descanso. Cada uno de los cuartos tiene también su propia paleta cromática yendo del “rojo chile” al “verde menta”, pasando por el “azul pavo real”.

“Me gusta jugar con el color. Privilegio el uso del blanco y del negro ya que son colores neutros y relajantes, y los combino con algunos toques de tonalidades brillantes”, enunció la diseñadora parisina.

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Varias de las piezas de mobiliario fueron hechas a la medida y contribuyen a reforzar la sensación de fluidez, a unificar la atmósfera, así como a destacar la belleza de los volúmenes. Se combinan con espejos que crean juegos visuales, con objetos comprados durante los viajes de los moradores y con obras de arte contemporáneo. Gracias también a los numerosos libros y fotos, se nota que este departamento “vive”. “No hay nada más triste que paredes vacías. Necesito arte, fotos, espejos. Por ejemplo, las ‘Polaroid’ en la entrada fueron tomadas por mi marido”, comentó Sarah.

Establecida desde hace 10 años, Sarah Lavoine se volvió una de las mejores y más importantes embajadoras de un nuevo art de vivre a la francesa. Fusionar la elegancia del estilo parisino con lo mejor de la creación actual en espacios donde los colores resplandecen: así es como se podría definir el french touch de la diseñadora que logró perfectamente traducir sus ideas en su propio hogar.