Sincretismo en el diseño
Este departamento en la Ciudad de México por el arquitecto y diseñador Adan Cárabes destila toques orientales.
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Diseño interior: Adán Cárabes

Para el arquitecto Adán Cárabes, el concepto de esta residencia en la Ciudad de México es definido como “contemporáneo contemplativo”, pues se trata de un espacio con una sofisticación que proyecta detalles íntimos de un ser ligado a la meditación, la introspección y una búsqueda por la trascendencia espiritual. Se trata de un proyecto que tocó con fuerza al joven creativo mexicano y que sin duda marcó su vida. “Este trabajo es el más importante que he realizado hasta ahora. Tal vez por la empatía y la relación tan entrañable que tuve con la dueña del departamento, o porque venía regresando de un viaje que hice a Marruecos en donde me encontré con mi pasado. Fueron días intensos en los que no dormía buscando ideas; en los que pasé horas conversando con esta mujer hermosa; haciendo boceto tras boceto, hasta que las musas me ayudaron a crear este lugar con una esencia especial en donde me siento en perfecto equilibrio”, compartió Adán Cárabes.

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Aunque la arquitectura del sitio no se alteró, se aprovechó al máximo para que el interiorismo le diese un aspecto único. El concepto es una mezcla de culturas orientales —hay piezas chinas, árabes y marroquíes—, y todo fue confeccionado o traído especialmente para esta residencia. Casi todo el mobiliario y los tapetes son de Adán Cárabes, aunque también hay piezas de Ocre; el papel tapiz con estampado de ramos de cerezo es de C Specialle. Se dispusieron antigüedades —algunas de Rodrigo Rivero Lake y otras adquiridas en el extranjero—, las cuales fueron intervenidas por Adán y su equipo. Los muebles y los espacios se diseñaron para que la propietaria exhibiera su colección de arte y de objetos decorativos provenientes de sus viajes. “Cada espacio se concibió como un set para ser contemplado, para una persona sofisticada, culta, viajada y con un trabajo espiritual muy profundo. De ahí que sea una decoración lujosa pero no excesiva; es un lujo funcional porque sirve para la contemplación y una vida serena, que es lo que mi cliente buscaba”.

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El camino al interior del departamento es un fluir de emociones a través de un sinfín de obras de arte, antigüedades y piezas que rinden tributo a sitios icónicos de la cultura asiática. Destacan detalles como la mesa de centro de la sala elaborada con una puerta de Marruecos y un cristal ahumado, y cuatro mesas modulares interceptadas que dieron pie a los cuatro sillones. Un librero de los años 90 divide el comedor del family room, que fue remodelado con una superficie laqueada para que de un lado simulara un espejo de pared a pared y, del otro, siguiera cubriendo su función. Asimismo, destaca un tríptico inspirado en las pinturas japonesas antiguas de paisajes, un camino a la verdad zen junto a un árbol de hierro forjado, un baúl hindú y una banca. El resultado de esta increíble puesta en escena por parte de Adán Cárabes es un sincretismo que proyecta la profundidad y la sinergia con la que trabajaron durante varios meses el arquitecto y la propietaria.