Un navío con intención
Una fábrica de frutos secos inmersa en el Estado de México, cuyos espacios demuestran una sinergia entre el interiorismo y la industria dulcera.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201421/fabrica_fun_fruit_3048_615x.jpg

Arquitectura y diseño: Adán Cárabes

El arquitecto e interiorista Adán Cárabes, distinguido por concebir diseños inimitables con calidad impoluta, se encargó del diseño arquitectónico de una fábrica de dulces, así como de los detalles de jardinería. El proyecto inició como una asesoría y se convirtió en una construcción de cuatro mil 500 metros cuadrados desde los cimientos. “Después de un análisis profundo del funcionamiento de la fábrica, desarrollamos una solución para darle plusvalía a un proyecto estético. Creamos un concepto formal y desenfadado al mismo tiempo que refleja la fuerza masculina de una fábrica industrial y que fue creado a la medida del cliente”, señaló el ganador al premio Iconos del Diseño 2013 como Diseñador Promesa.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201421/fabrica_fun_fruit2_2738_615x.jpg

El exterior de este proyecto audaz y puntual está hecho a base de concreto y fue desarrollado con el sistema Tilt Top, se trata de un proceso de construcción para levantar los bloques de muros y armarlos, más rápido que el usual.

Los interiores están inspirados en el vigor de una fábrica industrial y la fortaleza de un barco. El diseño de sus elementos se eligió cuidadosamente para encontrar un ambiente amistoso, relajado y personal, sin sacrificar la funcionalidad de la planta. Cada uno de los ambientes ostenta detalles únicos, desde madera y piel, hasta toques de papel tapiz del metro de Londres. El mobiliario de todos los espacios fue concebido a la medida para reforzar el estilo único de la obra.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201421/fabrica_fun_fruit3_3997_546x.jpg

En el acceso principal de la fábrica se encuentran un espejo de agua con cuarzos y una escalera de estructura metálica con pasamanería fabricada con tuberías para agua y escalones de madera de durmientes de tren recuperados y tratados especialmente para el proyecto. Junto a esta original escalera se observa una pared forrada con lámina metálica y remachada, la cual acompaña al visitante desde la planta baja del edificio hasta el último piso.

La sala de juntas principal es una habitación imponente, sensación que el diseñador buscó provocar al diseñarla. La mesa central da la impresión de estar flotando, y el espacio está decorado por una obra de la artista Juana Zeirig.

El recorrido continúa en el comedor de los empleados, que cuenta con detalles en mosaico inspirados en un amanecer, como el logotipo de la empresa.

El talento innato del mexicano Adán Cárabes es demostrado una vez más con este proyecto sólido que se reconoce por su calidad y atención en los detalles. Es, sin duda, un ejemplo de interiorismo y arquitectura realizado con perfecta maestría, pasión y esfuerzo.