El twist moderno de un hogar inglés
La hiperactiva modelo Poppy Delevingne se estableció en una casa chic y luminosa en un barrio londinense lleno de vegetación.
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Styling: Sebastian Sergeant

Poppy Delevingne es la más reciente it girl británica, una atrevida modelo y embajadora de Chanel conocida por ser el alma de la fiesta. Así que todos se sorprendieron al escuchar que ella y su marido, James Cook, el CEO de una compañía de aviación británica, se establecerían en un hogar familiar en Shepherd’s Bush, un barrio residencial en West London. “Desde que nos mudamos soy más hogareña”, comentó Poppy. “Pasamos la mayoría del tiempo en la cocina, yo cocinando y James sirviendo vino”. Una sonrisa traviesa se dibuja en su rostro al agregar: “Pero vienen nuestros amigos y terminamos bailando por todos lados, ¡a veces también en la cocina!”.

Poppy creció como una verdadera londinense. Una de sus abuelas fue dama de compañía de la princesa Margaret; su madre fue una joven socialmente muy activa, y su padre, desarrollador inmobiliario, es todo lo cortés que puede ser un inglés. Y no olvidemos a su hermana menor, la top model y actriz Cara Delevingne. Las chicas crecieron en el lujoso barrio de Belgravia, y Poppy estaba decidida a encontrar un sitio similar para ella y James. “No me salí de casa de mis padres hasta los 28 años”, comentó Poppy, de 31, entre risas.

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James nació en la ciudad pero creció en provincia, en donde la pareja pasa la mitad del tiempo. Así que, esta casa tiene una ubicación perfecta para su vida urbana y campestre. “Podemos salir de nuestra casa en West Sussex en una hora”. Además, el vecindario tiene una cualidad que inclinó la balanza: “Nuestro bar favorito está a tiro de piedra. The Oak ofrece las mejores pizzas y pintas de la ciudad”, añadió Delevigne.

La remodelación estuvo a cargo del arquitecto Alex Tart, tomó más de un año e incluyó la reubicación de la escalera central, elevar algunos techos y bajar otros, e incluso escarbar en el jardín para hacer sitio al estudio de Poppy. Obtener los permisos fue complicado, y James llevó los bocetos a las casas de los vecinos para obtener su aprobación. En un punto, Poppy comentó: “Recuerdo estar en la escalera de la entrada y poder ver desde el sótano hasta el techo. Sólo era el cascarón de la casa y pensé: ‘¿En qué me metí?’ Gracias a Dios, James siempre fue muy positivo. Me daba seguridad y sabía que podríamos hacerlo”.
 

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Una vez que la parte más dura terminó, la pareja se concentró en los interiores con la ayuda de la diseñadora Joanna Plant. “Los conocí a través de la tía de Poppy, pero las conversaciones sobre la decoración se llevaron a cabo entre ella y mi marido en Glastonbury”, explicó Plant, refiriéndose al festival de música que se lleva a cabo cada verano. “¡Si conocieran a Poppy no les sorprendería!” La estética que siguió era “lúdica-adulta”, y comenzó con la barra, porque “¡todas las casas necesitan una!”

Ya que Poppy viajaba por el mundo para hacer shootings de moda y asistir a eventos, James se encontraba en West Sussex y Heathrow, y Joanna en Londres, la decoradora comentó que realizaba bosquejos o collages de ideas y coordinaba la mayoría de las decisiones mediante mensajes grupales. “Enviaba una foto o una idea y todos respondían al instante sin importar el huso horario en que estuvieran. Y tomábamos la decisión”.

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Las habitaciones favoritas de la pareja están inspiradas en sus viajes. James siente predilección por la sala de estar, la cual tiene paredes brillantes y cortinas de terciopelo en tono turquesa inspiradas en el Hôtel Costes de París. “Queríamos que fuera misteriosa y atrevida”, explicó Poppy. A ella también le encanta la sala de estar, pero está “obsesionada” con el pequeño tocador de la planta baja, el cual fue construido debajo de una nueva escalera y recubierto de piso a techo con un tapiz estampado con hojas de plátano del icónico hotel Beverly Hills. “Me divierto mucho con la reacciones de la gente cuando van por primera vez”, expresó. “¡Es una locura!”.

Como todas las parejas en medio de una remodelación, tuvieron que hacer muchas concesiones, la mayoría de las cuales se olvidan cuando llega la satisfacción del resultado final. Pero una de las habitaciones era definitivamente no negociable, a petición de Poppy. “Yo siempre quise un dormitorio rosa, pero a James no le convencía”, comentó Poppy. “Ahora le encanta el rosa porque es muy tranquilizante, como un capullo en el invierno”. Y vuelve a asomarse su traviesa sonrisa: “O eso aparenta”.