Imagen renovada
Entrevistamos a la arquitecta Christine Querlioz, quien diseñó el nuevo concepto arquitectónico de todas las boutiques de Piaget.
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Con proyectos para Cartier y Van Cleef & Arpels en su portafolio —entre otros—, Christine Querlioz, quien encabeza el despacho Atelier Sacha, en París, cuenta con una vasta experiencia en las maisons de lujo. Hace algunos años ganó el concurso lanzado por Piaget para dar un nuevo rostro a sus flagships. “Nos dimos cuenta de que hablábamos el mismo idioma”.

Primero realizó un prototipo, proceso durante el cual hubo intercambios entre los equipos de Christine Querlioz y de Piaget, tanto en los aspectos estéticos como en la estrategia comercial. “Lo que me encantó en el marco de este proyecto fue la aventura humana. Tenemos relaciones verdaderamente excepcionales”. Luego se concibió un tipo de manual para que los arquitectos locales pudieran seguir el mismo concepto. 

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A través del nuevo diseño arquitectónico de las boutiques, se buscó expresar el savoir-faire de la marca, la elegancia y la preciosidad de sus colecciones de joyas, así como la complejidad de los mecanismos de sus relojes. Así, los techos negros y las mesas de cuero y de roble se combinan con cortinas color dorado y gris y alfombras con efectos brillantes. En el suelo, un camino de piedras negras lleva a un sublime mueble dorado y un impresionante chandelier. “Realizamos un gran trabajo de diseño de las lámparas y de las distintas fuentes de iluminación”, destacó Christine Querlioz. “Jugué con el contraste entre lo brillante y lo mate en todos los rincones para que la luz vibre con los materiales”.

Creada en 1874, Piaget abrió su primera boutique en 1959, en Ginebra. Hubo que esperar dos décadas para la segunda, que fue inaugurada en Mónaco en 1980. A partir de esta fecha, el desarrollo de la marca se aceleró y, en mayo pasado, se estrenó la tienda número 100 en la capital francesa. Ahí, 20 artesanos trabajaron más de 26 mil horas para alcanzar la perfección.

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Ahora, cada nuevo espacio se diseña conforme al proyecto imaginado por Querlioz, y las antiguas tiendas se renuevan poco a poco, con un ritmo de alrededor de 15 al año.

“Me fascinó buscar cómo reflejar el equilibrio entre relojería y joyería, entre lo femenino y lo masculino, entre la tradición y la modernidad”. Abierta hace algunos meses e inaugurada en junio pasado, la primera boutique de América Latina se sitúa en São Paulo. “Uno de los aspectos importantes es la atmósfera, muy cosy, del resultado final. Observamos que los clientes son felices de venir a las tiendas y que tienen ganas de quedarse. Eso es un gran logro”, concluyó Christine Querlioz.