Metamorfosis insospechada
Transformar una iglesia en un restaurante de alta calidad y diseño: un reto audaz y exitoso.
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Diseño interior: Piet Boon Studio

Restaurar un edificio histórico nunca es fácil, pues implica preservar el patrimonio y respetar la historia, así como utilizar los materiales y las técnicas adecuados. Y cuando se trata de dar vida a un lugar contemporáneo, es todavía más complicado.

Los miembros del despacho neerlandés Piet Boon Studio enfrentaron este desafío al transformar el inmueble que alberga al restaurante The Jane, abierto a finales de marzo en Amberes, Bélgica.

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La impresión de grandeza destaca desde la entrada con la magnífica fachada clásica de estilo barroco que fue conservada. En el interior, se descubre lo que originalmente era la capilla de un antiguo hospital militar, y es en este insólito espacio en donde los chefs Sergio Herman y Nick Bril decidieron alojar su nuevo restaurante.

El concepto de este proyecto —que necesitó tres años para finalizarse— es permitir el encuentro entre la alta cocina y el espíritu rock ‘n’ roll, el cual se nota sobre todo en los vitrales (500 en total) realizados por Studio Job; los cuales presumen un estilo ecléctico: girasoles, bebés, demonios, calaveras, conos de helados, croissants, pingüinos, etc.

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Entre otros elementos peculiares, cabe mencionar el chandelier de 800 kilos, 12 por nueve metros y más de 150 luces que adorna el centro del restaurante y fue diseñado por el despacho .PSLAB con base en Beirut, Líbano.

Según los miembros de Piet Boon Studio, encargados del diseño interior completo, lo importante es vivir una experiencia inigualable en The Jane. No modificaron el techo que resguarda el encanto de antaño, ni el altar que rinde tributo a la antigua capilla. Los 65 comensales están instalados en lo que era la nave, y la cocina, rodeada de vidrio, está a la vista.

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Cada elemento fue cuidadosamente elegido en este restaurante donde la comida es de tan alto nivel que se debe reservar con varios meses de anticipación (y un poco menos en el Upper Room Bar, que puede recibir hasta 40 personas). El nombre, “The Jane”, hace referencia a una mujer ficticia —la mujer ideal según Sergio Herman y Nick Bril—, que tiene las mismas cualidades que el restaurante: es sensual, emocionante y sofisticada. Es elegante y al mismo tiempo, rock ‘n’ roll.

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La piedra natural, el cuero, la madera de roble y el mármol son algunos de los materiales utilizados que, combinados con todos los elementos decorativos, refuerzan la nueva identidad contemporánea de este sitio belga.