Casa Lecanda
Descubre una residencia yucateca de finales del siglo XIX que aloja un exquisito hotel boutique en el Paseo Montejo, en Mérida.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201515/casalecanda1_3728_546x.jpg

Casa Lecanda se vive como una experiencia que comienza al cruzar una puerta que te lleva a un paseo por la historia, la arquitectura colonial, la naturaleza y el lujo del buen gusto de las casonas antiguas yucatecas. Todo cambia en el instante en que te reciben por tu nombre y con el gusto y familiaridad de ese amigo a quien no has visto en años. 

Así inicia una visita a este hotel boutique en Mérida, Yucatán. Lo curioso es que cuando ves la fachada cerrada sobre la avenida más importante de la ciudad, no imaginas todo lo que encontrarás en su interior. De hecho, muchas personas se acercan y preguntan primero si ahí es Casa Lecanda pues está casi escondida. El huésped se percata de la dimensión de la estructura hasta que ingresa y descubre las maravillas del lugar desde el lobby de un rojo intenso con piso de ajedrez de pasta en blanco y negro, un gran sillón redondo y un aroma que te transporta a otra época. Y vaya que los aromas son otro detalle armónico, pues gracias a los Perfumes de Valladolid, cada cuarto tiene su propio aroma, el cual ofrece experiencias sensoriales que cambian el estado de ánimo del visitante en un santiamén.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201515/casalecanda4_6601_615x.jpg

La Casa Lecanda es un sitio que siempre estuvo lleno de la algarabía y el amor de una familia formada por una pareja con siete hijos. Esta residencia fue heredada, sin embargo, el tiempo y el abandono de sus propietarios causaron que se convirtiera en un predio casi en ruinas, que hace cinco años fue adquirido por Stefano Marcelletti Méndez, un experto en hotelería que se encontraba trabajando en Italia y soñaba con regresar a la plácida Ciudad Blanca.

Con un arduo trabajo de diseño y restauración de Stefano y Ana Elena Méndez Lecanda, apoyados por un arquitecto local, poco a poco la residencia fue cobrando vida al ser dividida en tres patios de gran profundidad, cada uno con diferentes detalles de interiorismo, su propia atmósfera y en los que nada es monótono gracias a la vegetación y a sus fuentes cantarinas. Hay elementos de Yucatán, libaneses, parisinos, marroquíes e incluso se tomó como inspiración el diseño de ciertos muebles afrancesados pero con toques modernos. Todo el mobiliario fue bocetado por sus propietarios y elaborado por carpinteros locales con maderas de la región y telas llevadas de la capital del país.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201515/casalecanda5_8062_615x.jpg

En estos patios se ubican las siete habitaciones de techos altos muy bien ventiladas, cada una decorada de manera particular, con su propia distribución, tamaño y tipo de baño para ofrecer a sus huéspedes la experiencia completa de una casa yucateca, pero con todas las amenidades de un hotel de lujo íntimo y contemporáneo, sólo para adultos.

Llaman la atención objetos y acabados originales como pisos de pasta, puertas de madera escondidas, ventanas restauradas, mampostería y vigas de rieles de tren en los techos de los que cuelgan lámparas artesanales de San Miguel de Allende, así como varias piezas antiguas como unos boxeadores de bronce, mapas fechados en 1670 y un atlas mundial en el que destaca la Península de Yucatán. La cocina es original y para las habitaciones nuevas se consiguieron elementos y materiales de otras casas antiguas, de ahí que tomara varios años su remodelación.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201515/casalecanda3_2217_615x.jpg

Otro aspecto que encanta de Casa Lecanda es su comida, pues desde que el cliente reserva su estancia se le piden sus preferencias culinarias y su rutina diaria, para poder ofrecerle comidas o cenas de acuerdo a sus gustos, con propuestas personalizadas de cinco tiempos, utilizando ingredientes locales en una fusión con platillos de corte internacional.

Toda la casa tiene una historia personal o una anécdota, por ejemplo, las pinturas que se observan de artistas locales como Malena Peón y Sara Cellis, quien convirtió en acuarelas fotos de iglesias, de haciendas de henequén y de paisajes de la región que había ido captando Stefano en su recorrido por Yucatán.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201515/casalecanda2_8186_546x.jpg

También el nombre del hotel tiene un sentido emotivo, ya que durante su reconstrucción siempre estuvo pendiente, hasta que sus propietarios descubrieron varias coincidencias entre los dueños originales, que eran siete, y la familia actual propietaria, formada por siete hijos, por lo que se le dio a cada habitación algún toque con la personalidad y el nombre de los tíos, y se le puso el apellido de la adorada abuela materna: Lecanda.

www.casalecanda.com