Has llegado a casa
La pintoresca Santa Marta, en Colombia, resguarda un admirable hotel, o mejor dicho, una leyenda.
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Arquitectura y restauración: Juan Ignacio Vives / Constructora Vives

La prodigiosa Sierra Nevada, una de las mayores cumbres de Colombia, y más de 100 paradisíacas playas color azul turquesa, son sólo algunos de los atractivos de Santa Marta, la segunda ciudad fundada en Sudamérica y la más antigua de este país caribeño.

En el antiguo centro histórico de la localidad se emplaza el Hotel Boutique Don Pepe, un lugar que hace honor al slogan de la ciudad: “la magia de tenerlo todo”. Al cruzar su portal de madera blanca tachonada, flanqueado por dos gruesas columnas de piedra, se accede no sólo a una experiencia renovadora e inolvidable, sino a un sitio en el que los muros preservan una leyenda.

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El lugar donde se encuentra el hotel, fue antiguamente la casa cural del primer convento dominico de América del Sur, construido en 1525. Siendo la primera ciudad continental en ultramar, fue parada obligada de piratas, marineros y religiosos. Durante los siglos XVI y XVII, Santa Marta fue quemada más de 20 veces y, en 1834, sufrió un terremoto histórico. Resulta casi inexplicable que el convento de Santo Domingo (hoy el hotel Don Pepe), haya continuado en pie, aun cuando del resto de la ciudad no quedó rastro. Un evento legendario sucedió en 1837, cuando después de que un rayo cayó en la tumba de Simón Bolívar, los restos del libertador fueron resguardados por cuatro semanas en el ahora hotel.

La casa perteneció a Joaquín de Mier y, casi 160 años después, fue adquirida por José Benito Vives, mejor conocido como don Pepe. Tres meses después falleció sin saber que sus hijos, con Juan Ignacio Vives al mando del proyecto arquitectónico, restaurarían y construirían el hermoso lugar que aloja a visitantes de todo el mundo que quedan impresionados al cruzar el portal del hotel que lleva su nombre.

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Tener la posibilidad de caminar por sus amplios pasillos arcados —cubiertos por un techo alto adornado por gruesas vigas de madera—, dormir en una de las 10 distintas habitaciones que llevan los nombres de cada uno de los hijos de don Pepe —las cuales están decoradas con el mobiliario que antiguamente vestía sus recámaras— o en una de las dos suites de lujo, degustar los exquisitos platillos tradicionales reinterpretados con sazón moderna por el chef Darío Herrera o admirar las obras de artistas colombianos e internacionales que se exhiben en el salón, son sólo un fragmento de la magia de ser parte de esta experiencia.

Asimismo, explorar las paradisíacas playas, visitar una plantación de plátanos o aventurarse al Parque Nacional Natural Tayrona y conocer de cerca su rica cultura indígena, hacen que la visita permanezca grabada en la memoria.

El Hotel Don Pepe es la perla de la ciudad de Santa Marta y, desde el punto de vista de su hijo Juan Ignacio, un sincero y emotivo homenaje a su padre.

www.hotelboutiquedonpepe.com