El edén de las islas cícladas
Una mezcla de la belleza despreocupada de la vida bohemia de los años 60. En San Giorgio, todo gira en torno a la sencillez y el placer.
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Deleite está escrito en grande en este hotel ubicado en Mykonos, Grecia. Hospedarse en él es comparable con visitar la casa de verano de un amigo que ofrece una fiesta para los sentidos con gracia, frescura, glamour, y por supuesto, espontaneidad.

San Giorgio está situado en una de las zonas más atractivas de la isla, entre Paradise y las playas Paranga. Pintorescas casas blancas, deslumbrantes aguas azules, pequeños callejones empedrados y una estimulante vida nocturna crean la imagen del paraíso griego que alberga al hotel. La historia de éste inició en la década de 1990, gracias a un pescador local que reclamó un pedazo de Paradise Beach. En el año 2012, la propiedad pasó a manos de Thomas Heyne, Mario Hertel y Markos Daktilidis, dueño del famoso Club Paradise.

Gracias a una exitosa colaboración con Design Hotels, se creó un sitio cuyo ambiente hipnótico debe ser visitado para creerlo. Un espacio que invita a alimentarse de la energía estimulante del lugar, pero también a relajarse frente al Mar Egeo.

San Giorgio fue diseñado para quienes disfrutan los placeres sencillos, como despertar con una vista al mar, compartir una rica comida y bailar bajo el cielo estrellado.

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Para el diseño, Design Hotels armó un excepcional equipo: el exdirector creativo de Design Hotels, Michael Schickinger, y la interiorista y estilista Annabell Kutucu. Juntos crearon un espacio que sobresale por las medidas exactas de historia, la herencia cultural, el estilo y la simplicidad.

El esplendor del edificio blanco sobrecoge a todo visitante de esta isla Cíclada. El aire y la luz natural son llevados al interior, y la personalidad fresca se imprime gracias a los textiles ligeros, los colores crudos y los muebles tradicionales de este lugar recóndito. Los accesorios artesanales, cuidadosamente elegidos, conceden la cantidad ideal de calidez al interior monocromático. Desde las sillas que muestran su madera y tonos al natural y los bancos con asientos tejidos griegos, hasta los edredones de algodón matelassé, e incluso las curvas sinuosas del concreto pulido de la recepción, cada elemento es orgánico en forma, y juntos crean una atmósfera magnética y armoniosa.

San Giorgio reúne lo mejor de la música, la gastronomía, las culturas y los barrios más vibrantes de las Cícladas bajo un mismo techo.