En honor a Emma Koehler
Diseño, autenticidad y carisma se reúnen en el encantador Hotel Emma de San Antonio.
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Arquitectura: Roman & Williams

Junto al conocido paseo del río de San Antonio, en Texas, el Hotel Emma encaja como una joya ecléctica en la recién restaurada y energética zona de Pearl. Ubicado en la exfábrica de embotellados de Pearl Brewery, este icónico hotel encarna un antiguo edificio, que, tras haber sido construido en 1894, su estructura y su diseño nos cuentan una fascinante historia. El hotel fue nombrado así por Emma Koehler, la viuda de Otto Koehler, quien fue el fundador de Pearl Brewery. Emma era una las personas más queridas de la fábrica, su tenacidad y su pasión siempre catapultaron el éxito de ésta, aún en las épocas más difíciles.

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Más allá de su astuto sentido para la comprensión del negocio, lo intrigante de la vida de Emma Koehler fueron los escándalos amorosos de su marido. William se había involucrado con otras dos mujeres, irónicamente, llamadas Emma, como su mujer y, de este escándalo romántico entre el “triángulo de Emmas”, surgió el increíble hotel. Al pedir en el bar del lobby la bebida The Three Emmas, los huéspedes pueden degustar la esencia de cada una de ellas. Esta antigua cervecería Pearl Brewery, que emerge como el Hotel Emma, es una encantadora culminación entre lo clásico y lo contemporáneo.

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La firma Roman & Williams remodeló el interior del establecimiento para convertirlo en este clásico hotel, manteniendo intactos muchos de los aspectos de la antigua fábrica. El yeso desgarrado fue reemplazado por nuevo, y algunos elementos modernos se escogieron con la finalidad de resaltar los acentos auténticos del lugar. Fiel a sus raíces, algunos guiños latinos, texanos y españoles, todavía se perciben en la decoración de la propiedad. Las imperfecciones de las paredes, así como el techo industrial iluminado con candelabros de metal, cautivan a los invitados desde su llegada al vestíbulo principal. En el bar Sternewirth, el efecto vintage se encuentra en los viejos contenedores de cerveza, que fueron transformados en un grupo de bancas íntimas y, también, en los equipos de embotellado que ahora forman una espectacular lámpara que cuelga de un techo de más de ocho metros de altura.

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Sillones tapizados con estampados Kilim, y sofás de cuero marroquí visten la acogedora sala de descanso, junto al fuego crepitante de una inmensa chimenea. Los auténticos elevadores que dirigen hacia las recámaras y los techos de doble altura enmarcan perfectamente la tan especial esencia del hotel, que simultáneamente combina materiales elaborados a mano con piezas modernas, para resaltar los orígenes de esta propiedad. Por último, ninguna estancia debe finalizar sin antes visitar la tienda de regalos, y vivir la experiencia del restaurante Supper, orquestada por el chef de la casa John Brand, quien garantiza una extraordinaria velada, por su exquisita propuesta “de la granja a la mesa”, y la inigualable vista al río de San Antonio.

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