Una jungla berlinesa
Sorpréndete con el nuevo 25hours Bikini en la capital alemana, cuyo interiorismo hace una oda al estilo hipster.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201434/hotel_bikini_berlin_8622_615x.jpg

El término hipster surgió en la década de 1940 para referirse a los aficionados al hot jazz. Lo cierto es que no ha sido hasta la actualidad que esta subcultura se ha enraizado en un estilo de vida dominante en la sociedad. El sector hotelero no es una excepción, e incluso hay varias cadenas que han apostado por identificar sus resorts con los valores del hipsterismo.

Es por ello que visitamos, en el corazón del distrito City West de Berlín, el 25hours Hotel Bikini Berlin, que forma parte de los edificios Bikini Haus, construidos por Paul Schwebes y Hans Schoszberger en 1955, uno de los primeros proyectos de reconstrucción de esa zona de la capital berlinesa que quedó destrozada tras la Segunda Guerra Mundial. Dicho complejo es un ejemplo de la arquitectura moderna de posguerra que buscaba reflejar la libertad, el renacimiento y la recuperación económica de la vida occidental de la ciudad. Después de la caída del muro, y aunque se encuentra en una excelente ubicación, el edificio quedó abandonado durante mucho tiempo. Tras una rehabilitación por parte de KEC Arquitectos, que duró varios años, Bikini Berlin se ha convertido en el sitio más trendy del oeste de Berlín, pues alberga un centro comercial “alternativo” que se define a sí mismo como concept mall, con restaurantes, cafés, boutiques de moda alemana y diseño cien por ciento berlinés.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201434/hotel_bikini_berlin2_7005_615x.jpg

La atractiva locación del hotel —por un lado, grandes hitos históricos como la catedral Kaiser-Wilhelm que fue bombardeada y la avenida Kurfürstendamm, por el otro, el zoológico y el parque Tiergarten— ha servido como leitmotiv a su interiorismo, obra del diseñador Werner Aisslinger. La naturaleza exuberante en esta zona, su animada vida urbana y los animales del zoológico que duermen casi al pie del hotel se han reflejado en la decoración de los espacios comunes y también en las habitaciones.

Come as you are. Con esta frase el staff 25hours nos da la bienvenida. En el lobby, una llamativa presentación con un Mini Cooper antiguo, bicicletas suspendidas y una escultura de metal con enredadera de suelo a techo. La planta de recepción es totalmente atípica, ya que se ubica en el tercer piso. Una vez en ella, te recibe un mostrador tapizado de azulejos turquesa que originalmente recubrían la estación del metro en el barrio Alexanderplatz. Se trata de un vestíbulo tipo loft en donde está la recepción, una tienda que ofrece objetos de gran diseño, un kiosco con prensa seleccionada por la editorial Gestalten, una panadería con producción propia, salas para reuniones laborales y espacios informales para relajarse, leer o tomar un café, que incluye hamacas y poufs.

El restaurante Neni, que recuerda a un invernadero, está rodeado de ventanales que, además de regalar un panorama de 360 grados de Berlín, inundan de luz el lugar y resaltan el diseño impecable con el que fue concebido el ambiente.

El Monkey Bar, ubicado en el décimo piso y a un costado del restaurante, es el sitio donde se reúnen los “Modernen” (hipsters) berlineses, y resulta un espacio ideal para contemplar la puesta de sol y disfrutar de festivales de música. Al final, es eso lo que buscamos los visitantes que nos hospedamos en el 25hours Bikini Berlin: el auténtico espíritu de la ciudad más moderna de Europa. Willkommen!