La casona que encanta
Una suntuosa residencia de la aristocracia guanajuatense del siglo XIX abre sus puertas como uno de los hoteles boutique más emblemáticos del Bajío.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201528/casona8_9736_546x.jpg

El hotel boutique Villa Cristina rinde tributo al pasado más noble de la ciudad de Guanajuato en su época de gloriosa riqueza minera. En esta hermosa casona porfiriana todo es elegancia, romanticismo, intimidad y buen gusto. Sus paredes color terracota guardan la historia de la vida de una de las familias con más abolengo en el estado y ha crecido con el tiempo conservando la categoría Relais et Chateaux con un concepto de exclusividad, lujo absoluto y atención personalizada. 

A lo largo y ancho del hotel se camina por pasillos abiertos que dan a hermosas terrazas y jardines en donde todo es frescor, alegría y vida. El verde de las plantas se funde de pronto con pisos de mosaico bicolor, los cuales cubren espacios públicos que son un deleite, así como bellísimos rincones, tan escondidos y privados que permiten a las parejas evitar cualquier murmullo o presencia. 

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201528/casona3_2765_546x.jpg

Una de las terrazas más acogedoras posee un jacuzzi king-size debajo de una pérgola, cómodos camastros, faroles y muebles de hierro forjado; ahí, se disfruta una vista impresionante de la Sierra Gorda y, de hecho, justo al atardecer, entre los tonos rojos y rosados del cielo, el Cerro de La Bufa se perfila y hasta parece que se puede tocar. Al recorrerse, el hotel va desvelando más espacios con ambientes relajados tan soleados como el área de la alberca principal o la zona de niños, y también lugares comunes como el cine, el lobby o los jardines interiores, para relajarse de forma divertida u obtener un descanso deliciosamente reparador en algún recoveco. 

En Villa María Cristina el huésped se acostumbra a buscar nuevos refugios, siempre acompañado por el cantar de una fuente, la sombra de un árbol, macetones cuajados de flores, algún accesorio distinguido o piezas de arte del Virreinato, y también descubre mapas del antiguo Guanajuato recolectados por el cronista Isauro Rionda, asimismo, admira cuadros originales de Jesús Gallardo y goza los interesantes murales y trabajos de cerámica del artista michoacano Gorky González, dispuestos por todo el complejo.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201528/casona5_4997_546x.jpg

El predio, ubicado en el legendario Paseo de la Presa y diseñado por el arquitecto Manuel Stein Velázquez, se aprovechó al máximo para dar cabida a 33 habitaciones nombradas como las mujeres de la familia de sus propietarios: Natalia, Adela, Aranza, Esperanza. Cada una de estas espaciosas suites está decorada con muebles franceses de estilo contemporáneo con la línea Provinciales de la marca Roche Bobois, los cuales complementan el estilo arquitectónico de la casona, que muestra pisos de duela, grandes ventanales de madera con pesados cerrojos, techos altos y obras del guanajuatense Jesús Gallardo. En contraste, el equipo electrónico Bang & Olufsen pone el toque de vanguardia, y el baño, revestido de mármol en su totalidad, ofrece exquisitos detalles como una grandiosa tina de hidromasaje y amenities de L’Occitane.

Regresando a las áreas comunes, en una discreta zona de la planta baja, separada del exterior por una puerta de cristal opaco, se ubica Therma, la alberca techada de estilo romano que evoca a la cisterna de Estambul. Rodeada por pilares y un piso incrustado con mosaicos de mármol, se une a una gran tina de hidromasaje, la cual siempre está a disposición del huésped, y lo mismo ocurre con el centro de bienestar, las confortables cabinas del spa, el sauna, el vapor, las duchas y los vestidores elegantemente recubiertos con madera y mármol.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201528/casona4_8539_546x.jpg

Sin duda, uno de los sitios más entrañables de esta bella casona es la estancia del primer piso, la cual se erige con techos altos, una chimenea y balcones que dan a la calle. Aquí se encuentra una antesala, un acogedor bar que presume una escalera de caracol que conduce a la cava de vinos y a un extraordinario restaurante comandado por el chef Mauricio Navarro, quien creó un menú exclusivo de comida mexicana contemporánea. El mobiliario, la vajilla y el interiorismo de estos salones también es inspiración de los dueños del hotel, quienes plasmaron el estilo afrancesado típico de la ciudad de Guanajuato, marcando así un sello propio de lujo contemporáneo. 

Para rematar, la residencia contigua, conocida como La Casa Encantada o de Brujas, se une a Villa María Cristina como otra de las joyas de la corona, ya que además de su colorido estilo arquitectónico medieval, llena de romanticismo y misterio al hotel más exclusivo de Guanajuato, un oasis de paz al que vale la pena llegar en un viaje de ensueño.