La Plage Casadelmar
En las 15 habitaciones y suites de este hotel en Córcega, los huéspedes se sienten como en una casa de vacaciones.
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Relajarse a la sombra de un pino con el canto de las cigarras como sinfonía musical de fondo no es un sueño inalcanzable en esta isla francesa de alrededor de ocho mil 700 kilómetros cuadrados. Al contrario, es casi un modo de vida. 

Renovado por completo en 2012, el hotel La Plage Casadelmar –miembro de Design Hotels™– es un pequeño paraíso situado en Porto-Vecchio, un pueblo encantador y animado del sur de Córcega. Sin duda, las vistas alrededor del establecimiento fueron la fuente de inspiración para su construcción. En efecto, el sol intenso, los colores brillantes del agua, del cielo y de la vegetación típicamente mediterránea, así como las playas de arena blanca conforman la tela de fondo de este estuche diseñado por el equipo del francés Jean-François Bodin. En este hotel exclusivo construido en un terreno de una hectárea, el arquitecto —quien trabajó con Andrée Putman en los años 80 y después remodeló varios famosos museos en Francia— se enfocó en líneas sencillas que no interfirieran con el entorno y en un decorado que armonizara con la naturaleza.

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Tres villas y un edificio principal albergan 15 recámaras, las cuales tienen una terraza con vista hacia el mar o al jardín. El ambiente refinado que evoca la playa en cada momento fue logrado gracias al uso de una combinación de materiales que hacen referencia a la naturaleza como la piedra, la roca volcánica y el roble de más de 300 años de edad. En cuanto al diseño interior, la paleta colorida es coherente con todo lo demás, pues se escogieron principalmente piezas de mobiliario y accesorios azul turquesa, beige y crema. 

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El resultado es una sensación de armonía entre el hotel y su entorno. Además de contar con una playa de ensueño, los huéspedes pueden nadar en la piscina de 16 metros de largo, descansar en el spa, pasear a caballo, jugar al golf, bucear y viajar en helicóptero o en barco, entre otras actividades. 

La belleza del panorama se disfruta también en el restaurante, cuya terraza domina la bahía y cuyos platos están preparados con productos auténticos y de temporada.  

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A sólo una hora y media en avión desde París o dos horas desde Londres, Porto-Vecchio es uno de los lugares predilectos de muchos franceses y europeos en general. Menos conocida por los habitantes de otros continentes, Córcega merece una visita, de preferencia en junio o en septiembre, cuando las idílicas playas parecen pertenecer a los pocos afortunados que ahí se encuentren. Es cuando la costa revela su más virgen suntuosidad.

www.laplagecasadelmar.fr