The Standard High Line
En Manhattan, encontramos un hotel poco común, tanto en arquitectura como en programación artística.
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En la Gran Manzana, el High Line es el parque público más en boga de Manhattan. Esta estructura elevada de acero, de más de dos kilómetros de largo, fue construida en 1930 como una vía férrea, la cual funcionó así hasta 1980. Dos décadas después, se organizó una competencia internacional de arquitectura, para transformar este sitio abandonado en un parque, el cual fue concebido por James Corner Field Operations, junto con Diller Scofidio + Renfro. Diseñado por el prestigioso Todd Schliemann, de Ennead Architects, el hotel The Standard, High Line es una respuesta a este contexto urbano único.

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El edificio de concreto y de vidrio —que cuenta con 18 pisos— se apoya en enormes pilares de hormigón, por encima del parque, de tal forma que parece flotar. Lejos de ser un hotel convencional, The Standard, High Line combina opacidad y transparencia, privacidad y apertura. El deseo del hotelero André Balazs fue dar vida a un espacio público, que invitara no sólo a los huéspedes, también a los neoyorquinos y a los visitantes de la ciudad, a reunirse y disfrutar en un ambiente relajado. En el interior, se nota que los estilos de Eero Saarinen, Mies van der Rohe y Arne Jacobsen fueron la mayor fuente de inspiración. Cada una de las 338 habitaciones tiene ventanas de piso a techo, lo que permite disfrutar de vistas excepcionales hacia el río Hudson y el skyline de Nueva York.

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En el restaurante The Standard Grill se creó una atmósfera tipo brasserie, donde se sirven platos que representan la nueva cocina americana. El hotel cuenta también con el espacio exterior Biergarten donde los clientes saborean cervezas y comida alemana, un lounge en el piso 18, que ofrece un panorama de 360 grados, así como la discoteca y bar Le Bain, ubicados en el rooftop. Verdadero lugar de encuentro público, que se volvió muy popular en Nueva York, The Standard Plaza está en constante evolución. Este verano, el restaurante epónimo propone un nuevo menú elaborado por la chef Nina Clemente, así como un rediseño completo que hace referencia al paisaje y al encanto de la costa amalfitana (en Italia), con materiales como la madera y la terracota; accesorios como sombrillas, y plantas como olivos y limoneros.

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Los platos frescos de estilo californiano e italiano fueron inspirados en la comida mediterránea que Nina Clemente conoció durante su infancia, ya que su madre era originaria de Amalfi, un pequeño pueblo donde solía pasar el verano. La otra novedad es la instalación pública —también en The Standard Plaza— conformada por la escultura Strengthlessness, del artista colombiano Iván Argote, quien vive en París. Presentada por la galería parisina Perrotin, y expuesta por primera vez en Estados Unidos, esta pieza de concreto y de hojas de oro, que mide 3.6 metros de altura y más de nueve metros de largo, es una interpretación irreverente de un obelisco egipcio. En invierno, como una tradición anual, la plaza se volverá nuevamente una pista de patinaje.

www.standardhotels.com