Arte y arquitectura
En la Fundación Calder, en Manhattan, Alexander S. C. Rower supervisa el legado de su abuelo —el artista Alexander Calder— desde un luminoso penthouse.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201524/acalder2_1008_546x.jpg

La Fundación Calder posee más de mil 300 obras de arte de Alexander Calder —algunas de las cuales valen millones de dólares— y un acervo de alrededor de 130 mil documentos de sus archivos. Pero, quizás el bien más valioso de la organización con sede en Manhattan sea su presidente, Alexander S. C. Rower, nieto y tocayo del artista, quien ha dedicado casi 40 años a promover la obra del gran modernista del siglo XX. Rower puede recitar la historia de prácticamente cada pieza de Calder, desde delicados aretes hasta esculturas monumentales, lo que es resultado de una infancia en la que jugaba en los estudios de su abuelo en Roxbury, Connecticut, y Saché, en Francia. Cuando Calder murió, en 1976, Rower tenía 13 años y podía contestar las preguntas de los compradores, coleccionistas y curadores.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201524/acalder3_9258_615x.jpg

En la actualidad, él supervisa un equipo de 14 empleados, incluyendo a cinco archivadores de tiempo completo. Además de ayudar al montaje de las exhibiciones de arte del museo, la fundación examina, investiga y registra las obras, mientras protege incansablemente el legado de Calder. No obstante, como muchas fundaciones de arte, no autentifica piezas de manera oficial. “Esta mañana alguien me envió un correo electrónico diciéndome que había adquirido los derechos del sitio web calderart.com, y me preguntó si lo quería comprar”, nos contó Rower. “Trabajo duro, así que mi entorno debe tener cierta tranquilidad”.

Él encontró esta calma en la espaciosa oficina-suite-galería situada sobre la sede de la fundación, en un inmueble de 12 pisos en Chelsea. Hace cuatro años Rower adquirió la azotea y contrató a la diseñadora arquitectónica Stephanie Goto para renovarla y transformarla. Goto, cuyos proyectos —que incluyen el restaurante Piora de Nueva York y el departamento del chef Daniel Boulud— son famosos por un elegante minimalismo, combinó las tres estructuras en un espacio de cuatro mil metros cuadrados llenos de luz.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201524/acalder4_5721_546x.jpg

Una de las prioridades de Rower era conservar los remaches que mantenían junta a la azotea. “La relación de Calder con este tipo de construcción era muy afectiva y cercana. Yo quería expresar eso”. Goto estuvo de acuerdo, y comentó que el objetivo era mantener “un diálogo con los detalles arquitectónicos, y no esconderlos”. Ella convirtió las estructuras en un gran volumen, revistiéndolo con paneles azules de acero inoxidable hechos a la medida y reemplazando los tragaluces antiguos con láminas de fibra de vidrio reforzada traslúcida. Para llegar a esta misteriosa estructura, los visitantes deben tomar el elevador al techo y luego recorrer un camino al aire libre. Goto describe la azotea como una “miniciudad con una plaza de baldosas de goma”.

El interior es de paredes blancas y techos elevados, un fondo ideal para los característicos móviles y estructuras fijas del artista. Aquí se exhiben algunas obras de Calder y de uno de los artistas a los que apoya la fundación mediante el programa de residencia en Francia y el Premio Calder, que se entrega cada dos años. También se llevan a cabo espectáculos culturales, desde muestras de flamenco hasta performances como los de Lili Reynaud-Dewar.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201524/acalder5_2351_615x.jpg

Rower equipó el espacio con una ecléctica colección de mobiliario, que incluye una credenza de Paul Evans, sillas de Carlo Mollino y una mesa de J. B. Blunk. También se exhiben pinturas de Joan Miró, Jean Arp y Fernand Léger, entre otras obras que pertenecieron a Calder. “Es importante ver lo que él amaba y coleccionaba”, explicó Rower. Desde aquí desciende una escalera en espiral hacia lo que él llama el “cuarto de la siesta”, el cual presume una ventana de piso a techo que enmarca la vista del skyline de la ciudad.

Pero el tiempo para la siesta es escaso. Pronto se llevará a cabo una exhibición de Calder dentro del marco de la inauguración de la Fundación de Arte Pulitzer, en St. Louis, así como una muestra en el Museo Estatal de Bellas Artes de Pushkin, en Moscú, y en el Tate Modern de Londres. Y esto sólo en los próximos meses. La administración del legado de Calder de Rower es tan efectiva que se le ha dado el crédito por establecer un récord de venta en una subasta del artista, en la que se obtuvieron 26 millones de dólares por una de sus obras. Pero cuando se le define como un dinamo del mundo artístico, Alexander S. C. Rower agregó: “En realidad espero que en 100 años la gente no recuerde mi nombre. Yo simplemente hago lo que mi abuelo merece”.

La exhibición "Calder: Derechos de la Danza" permanecerá abierta en el Museo Jumex hasta el 28 de junio de 2015.