• Lugares
  • Natalia Musacchio
  • 20|06|2017
DISEÑO en estado PURO
Existe un lugar para soñar con la apacible belleza del Caribe, se llama Amanera y se encuentra en República Dominicana.
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El mar Caribe y la abundante selva tropical tienen un encuentro en esta propiedad de la cadena hotelera Aman que, además, está enmarcada por las montañas que conforman la Cordillera Septentrional. Diseñado por John Heah, este resort con 25 casitas —como ellos mismos llaman a las villas— está construido sobre un acantilado de 18 metros de altura, por lo que las vistas son únicas. Cada casita tiene un diseño sencillo y orgánico que lejos de quitarle protagonismo al paradisiaco paisaje que las rodea, lo complementa. A todas se accede desde un extenso jardín sinuoso. Cada una tiene terraza propia, sala, habitación y puertas de vidrio de piso a techo, y 10 de ellas cuentan con una pequeña piscina privada. La Casita Amanera tiene, además, una piscina infinita que se confunde con el mar. La Bay View Casa —la más grande del complejo— tiene dos habitaciones y servicio de mayordomo personal.

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Piedras endémicas, azulejos artesanales y otras manualidades dominicanas fueron utilizadas para darle vida a los espacios de este lujoso hotel. Preocupados por las especies que viven en los alrededores, los techos de todas las instalaciones, incluidos los de las casitas, están cubiertos de vegetación. El resort cuenta con un restaurante que sirve comida caribeña, mexicana e italiana, el cual se encuentra a un costado de la piscina y mira hacia el mar, así como con un club de playa que está abierto para comidas y cenas más informales y un bar que mira al acantilado, perfecto para visitarlo al terminar la cena. Otras de las amenidades del hotel son un club de golf de 18 hoyos, spa, canchas de tenis, librería, sala de tabaco, boutique y club de niños.