Mar ADENTRO
Una propuesta de diseño pura y sin complicaciones, se posiciona en México como un espacio para la relajación.
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Arquitectura y Diseño interior: Miguel Ángel Aragonés, Juan Vidaña, Pedro Amador, Rafael Aragonés y Alba Ortega

Uno de los proyectos arquitectónicos recientes más espectaculares en México es el creado por Miguel Ángel Aragonés en San José del Cabo, Baja California Sur. Se trata de un hotel con cerca de 200 habitaciones que se ubican en seis estructuras que ven hacia el mar y rodean las áreas comunes: alberca, restaurante, spa y espejos de agua. El terreno permitió crear 39 residencias que dan a la playa de Mar Adentro, las cuales son prácticamente imperceptibles desde el hotel. La arquitectura prístina y blanca, característica de Aragonés, es un continuo goce visual tanto de día como de noche.

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“Creo que la mayor virtud de la arquitectura es la generación de sensaciones. A través del espacio transcurren una serie de planos en el ámbito sensitivo; creo que esa capacidad es mayor cuando el entorno forma parte de tu propio espacio. En ese sentido, quise tomar el horizonte y meterlo en un primer plano. El agua bordea todo el proyecto; todos los volúmenes se abren al mar y dan la espalda a la ciudad, que es el resto del entorno cargado de ruido; es una especie de Medina abierta al mar. Cada volumen flotante contiene cuerpos interiores que son universos independientes”, aseguró Miguel Ángel Aragonés.

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Todas las habitaciones fueron construidas en una fábrica, y Poliform fue el aliado perfecto. El despacho de Miguel Ángel Aragonés las diseñó en México, y fueron elaboradas en Italia y Alemania bajo un sistema modular que permitió trasportar en cajas todo su cuerpo interior, para después ser armadas en el lugar por manos locales. En pocos días, una habitación estaba lista con una calidad sujeta a la dictadura de una máquina y la sabiduría de una mano que ha dedicado su vida a ello, sin cabida a la improvisación, pero hecha con inteligencia, imaginación y empeño. Así, Aragonés legó la manufactura de sus 200 habitaciones al saber hacer de los maestros alemanes e italianos.

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“Nuestro proyecto se construyó empleando un módulo cuya versatilidad le permite dividirse o sumarse para ser una estructura autónoma o dependiente de otra. Nuestro módulo principal, por ejemplo, es una especie de loft. Dividido a la mitad son dos habitaciones, pero puede convertirse en un departamento de dos, tres o cuatro espacios. También forma una casa de dos cuerpos o cuatro; lo importante es la versatilidad de este volumen que puede ser totalmente construido en fábrica y amigablemente construible en sitio”, puntualizó Miguel Ángel Aragonés.