La mejor casa para disfrutar del puerto de Acapulco
Marcos Hagerman logró rescatar la esencia de una casa modernista en el puerto mexicano.
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ARQUITECTURA: Marcos Hagerman

El proyecto original sobre el que se realizó la reciente intervención, construido en los años 60 por familiares de Hagerman, consistía en una de las casas típicas de estilo moderno que tanto caracterizaron la arquitectura tropical mexicana de aquella época tan añorada del bello puerto. El reto más importante fue adaptar los nuevos programas y funciones a un cascarón con espacios obsoletos.

Casa La Solana se localiza en un terreno accidentado con una pendiente decreciente, y su acceso se encuentra en la parte más alta del terreno, donde se ubica el estacionamiento. La entrada principal a la residencia cuenta con una sobria puerta de madera que guía al visitante a unas escaleras de piedra descubiertas que, a su vez, conducen a un vestíbulo donde convergen otros dos tramos de escaleras, uno que baja hacia el área pública y otro que sube a la recámara principal.


 

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El proyecto de Marcos —disponible para renta— está contemplado como una serie de volúmenes que albergan las diferentes actividades incluidas en el programa. El área pública, ubicada en el volumen principal, alberga una sala y un comedor abiertos que no requieren ventanas, pues permiten la entrada de ventilación natural durante todo el día. Este espacio se mantuvo del proyecto original, ya que su distribución y su tamaño funcionaban de manera correcta y se abre hacia la vista de la bahía. En el caso de la cocina, ubicada detrás de la sala-comedor, se realizó una reconstrucción completa, ya que sus sistemas resultaban obsoletos dada la evolución de un ambiente de estas características.

El siguiente volumen, ubicado a un costado de la zona social, alberga las habitaciones de la casa. Si bien este edificio fue reconstruido por completo, respeta los ejes y las proporciones del edificio original, permitiendo así una sincronía con el espacio envolvente. En el diseño de las habitaciones se propusieron alturas generosas para favorecer el confort térmico de los espacios y, sumado a esto, se diseñaron celosías de madera en abanico de tres metros de altura.

A un costado de las recámaras se encuentra un family room, que originalmente era una habitación que, al igual que el resto, se reconstruyó con las mismas medidas que las de la casa original pero con una altura más pronunciada.

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Este volumen, en donde se ubican los dormitorios, originalmente consistía de un solo nivel, lo que resultaba en espacios pequeños. La solución de Hagerman fue colocar la alberca medio nivel por debajo de las habitaciones, creando una mayor privacidad, y colocar la recámara principal encima del resto de las habitaciones aprovechando la azotea. Mediante estas estrategias se aprecia de manera muy clara la intención del arquitecto de crear un basamento sólido de piedra sobre el cual se recargan líneas blancas y ligeras que constituyen las losas, a lo que se suman las celosías de madera remetidas que obtienen jerarquía gracias a su materialidad.

Si bien mucho de los elementos de esta reconstrucción son completamente nuevos, la genialidad del proyecto Casa La Solana consiste en la utilización de materiales locales y elementos arquitectónicos que combinan con su entorno. Estas estrategias se suman a las excelentes orientaciones de la residencia, ya que todos los espacios poseen vistas panorámicas hacia la bahía del puerto.

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