La cálida residencia de Martha Debayle en México

La exitosa comunicadora y empresaria nos invita a descubrir los espacios más íntimos de su casa.

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Decoración: Martha y Silvia Debayle
Producción: María Alcocer y Pablo Quintana

Martha Debayle es una de las comunicadoras más importantes en el mundo de habla hispana. Su nombre se escucha en radio, se ve en televisión y se lee en periódicos, revistas y sitios web. Es una mujer encantadora y me resultaría difícil pensar que a alguien no le cae bien. Su plática hipnotiza, es culta y positiva. Martha es un modelo a seguir de mujer exitosa, pues ha creado una de las compañías multimedia más reconocidas, bbmundo, que se ha convertido en la Biblia de las madres latinoamericanas y en una referencia para los padres de familia.

Su imagen proyecta buen gusto y estética. Públicamente es reconocida y respetada, pero en su entorno más íntimo es una madre amorosa y una amiga excepcional que disfruta de la compañía de sus “pocos” pero buenos amigos, con quienes comparte sus espacios, cómodos por naturaleza, sin pretensiones, sencillos y francos. Se asume como una persona hogareña que poco sale de su residencia, que prefiere la compañía de sus hijas, su novio, su familia inmediata y no inmediata; disfruta a sus mascotas, su jardín y los espacios que ha personalizado, como el antecomedor, el cual a la vieja usanza decoró artesanalmente.

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Martha tiene poco tiempo viviendo en su nueva residencia, tardó en encontrar el espacio de sus sueños a pesar de saber con claridad lo que buscaba. “Recorrí colonias enteras en la búsqueda de mi casa y cuando por fin encontré algo muy interesante, luego de algunos años, me decidí a ofertar. Un viernes por la tarde, navegando por la red, vi tres fotografías de esta casa, le pedí a mi corredor de bienes raíces hacer una cita y cuando me paré en el vestíbulo, supe de inmediato que era mi lugar perfecto, que tenía que ser mi casa. El layout era como la casa de Long Island, donde crecí: con las escaleras a la entrada, el salón del lado derecho y el comedor a mano izquierda. Me enamoró la casa, porque además se trata de una construcción antigua que para mí es un plus, pues es imposible repetir en una construcción nueva el sabor histórico, la energía y el feeling de una residencia de los años cuarenta, pues se trata de una arquitectura que ya vivió y envejeció con dignidad”, señaló Martha Debayle.

“El reto, como mi madre me vaticinó, fue la remodelación, pues tuvimos que cambiar todo el sistema eléctrico, la plomería, movimos muros para crear habitaciones más amplias y luminosas y, por supuesto, para ampliar los vestidores”, recordó al tiempo que explicó lo complicado que resultó cambiar todas las ventanas y se refirió al estilo sobre el cual creó su residencia: “Yo quería una casa clásica, sencilla en su distribución, con techos medianamente altos, asentada en el centro del terreno con jardín alrededor, con un aire que transitara del estilo inglés al californiano; una residencia que se sintiera cómoda, feliz, luminosa, alegre, cálida, fresca y segura para todos los que habitamos.

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“Mi madre es una apasionada del diseño, sabe como nadie sobre decoración y algo le he aprendido con el tiempo, pues entre las dos tomamos el reto del diseño interior. Escogimos una paleta de color muy sobria, en tierra y beige, porque el color se iba a imprimir con los accesorios y las piezas de mobiliario que en su mayoría son antigüedades que me han heredado y que he comprado en viajes. Cada pieza ha sido escogida para el lugar específico y de acuerdo a mi gusto y momento de mi vida.

“Algo curioso durante la remodelación fue cuando el plomero me preguntó: ‘Oiga señora, entonces en el baño va a haber un lavamanos’. Mi respuesta fue fulminante e inmediata: ‘Óyeme no Catarino, en esta casa queremos pensar que algún día va a venir a vivir un señor y por lo menos tenemos que ofrecerle un ovalín’. Por eso hay dos lavamanos en mi baño. Pero cuando alguien entra a mi vestidor y lo ve ya sin espacio, me dicen: ‘y aquí en dónde vas a acomodar a alguien’. Así que honestamente creo que esta casa no está pensada con un hombre en mente”, reía Martha al contar la historia y aseguró que su residencia todavía no está completamente terminada, siempre hay algo que se puede mejorar, cambiar y evolucionar.

Texto publicado originalmente en AD MAYO 2010.

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