Frank Gehry imagina prisiones más humanas en este documental
En un ejercicio arquitectónico, el arquitecto propone reformar al sistema de justicia penal.
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La arquitectura de las prisiones es probablemente uno de las ramas más olvidadas, pues desde la creación del modelo pánoptico en el siglo XVIII, no ha tenido cambios radicales. Crear espacios limitados y con una vigilancia coercitiva, fueron ideados con el propósito de controlar a los prisioneros, reforzar el castigo y asegurar que la justicia fuera ejecutada. No obstante, han tenido que pasar varios siglos y eventos desafortunados para que la idea de lo que es una prisión sea cuestionada. En los últimos años han aparecido inmuebles que rompen con los típicos modelos empleados y se ha optado por una nueva filosofía de diseño bajo el emblema de una "cárcel más humana". A estos esfuerzos se une el arquitecto Frank Gehry, quien en el 2017 dirigió un taller que incitaba a los alumnos a repensar la arquitectura de las prisiones. El resultado: una propuesta de reformar al sistema penal, que puede ser analizada a profundidad en el documental "Frank Gehry: Building Justice".

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Gehry fue invitado por Open Society Foundation para ser parte de un estudio sobre diseño de cárceles en Estados Unidos. Un tema que ha estado bajo gran escrutinio por varias organizaciones públicas y privadas, ante los alarmantes informes que han manifestado todos los problemas que ocasiona la actual administración y trato hacia los prisioneros. El arquitecto y su equipo consultan a varios expertos en el tema, entre que destacan los propios reclusos, quienes son los que describen cómo el vivir dentro de estos espacios les afecta durante y después de su condena. Los presidiarios que logran una rehabilitación son pocos, en comparación al alto porcentaje de reincidencia, que incluso, ha provocado que las estructuras sean conocidas como "universidades del crimen".

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La idea de reformar las prisiones no es algo nuevo, entre 1960 a 1970 se buscó cambiar las condiciones de los reclusos al incluir otras amenidades, como salas comúnes y recreativas, para poder crear un sentido de comunidad y disminuir los niveles de estrés y agresividad. Sin embargo, esta idea no tuvo ningún seguimiento por lo que no evolucionó y como consecuencia las cárceles no tuvieron un gran cambio. En los últimos años, en el norte de Europa han surgido nuevas propuestas arquitectónicas que perciben a los reclusorios como campus y no espacios limitados. Estas soluciones fueron retomadas por los arquitectos que colaboraron con Gehry, para crear espacios funcionales y humanos. De esta manera, las prisiones se transforman en centros de rehabilitación y acondicionamiento, donde el porcentaje de reincidencia al crimen es menor.

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