La historia detrás del emblemático Palacio Postal de la Ciudad de México

Repasamos la historia de esta joya arquitectónica que ha atestiguado el desarrollo de las comunicaciones en México.

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Pocos edificaciones destacan no solo por su arquitectura sino también por ser testigos de la evolución de las ciudades que los albergan. Tal es el caso del Palacio Postal, una de las joyas arquitectónicas de la Ciudad de México que ha sido testigo de la evolución de las comunicaciones.

Conocido también como Palacio de Correos o la Quinta Casa de Correos, este edificio se alza en el primer cuadro de la capital mexicana y junto al actual MUNAL y Bellas Artes conformó un conjunto arquitectónico que resumió el esplendor del porfiriato y la fascinación que el entonces presidente Porfirio Díaz tenía por Francia y los movimientos artísticos que estallaban ahí.

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Precisamente fue durante el mandato de Díaz y como anticipación a la celebración del centenario de la Independencia cuando comenzó la construcción del Palacio de Correos, que arrancó el 14 de septiembre de 1902. Gonzalo Garita y el arquitecto y Adamo Boari, quien también desarrolló el Palacio de Bellas Artes, fueron los responsables de la obra, cuya construcción culminó en 1907 en los que antes era el Hopsital de Terceros.

Aunque el edificio cuenta con un estilo ecléctico tanto en su decoración como arquitectura, el estilo predominante es el Plateresco que se caracteriza por la ostentosidad de sus fachadas. Pero que se extiende a los interiores y la decoración. Para lograr esa personalidad en sus ambientes, Garita y Boari prestaron una fina atención a los detalles, como la escalinata repleta de escudos heráldicos, las gárgolas de bronce y los acentos en pórticos y herrería.

la intención del edificio era centralizar todas las operaciones del servicio postal, que en ese entonces representaba la vanguardia en términos de comunicaciones. La inversión para su desarrolló fue tal que, en los cinco años que duró su construcción, se estima que su costó fue de unos tres millones de pesos. Aunque su operación arrancó cuando aún no había servicio eléctrico en el país para solucionar este problema y apelar a la funcionalidad, los arquitectos encargados de la obra incorporaron un monumental domo de estilo morisco que permitía el paso de la luz al patio central.

A lo largo de su historia, el edificio ha sido testigo de sucesos históricos como la oficialización del uso del timbre postal, cuando en 1856 Ignacio Comonfort decretó el usó de una estampilla con la imagen de Miguel Hidalgo.

Aunque la evolución de las tecnologías de comunicación han marcado la evolución de la función del recinto, el edificio sigue atrayendo a miles de visitantes e incluso ha sido usado para filmaciones de cintas internacionales. En 1987 fue nombrado Monumentoartístico de la Nación.

Un recorrido a su interior incluye no solo un museo, sino también algunos tesoros poco conocidos como murales elaborados con estampillas postales, frescos y su reloj monumental ensamblado por la joyería la Perla.

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