Seis datos para celebrar al PALACIO DE BELLAS ARTES
Su estilo, imagen y uso lo hacen un ícono de la vida nacional. ¡Conócelo!
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Los edificios que albergan la cultura alrededor del mundo siempre se han caracterizado por ser obras de arte en sí mismas. Ejemplos sobran: el Neue Nationalgalerie en Berlín, la Ópera de Syndey o el New York State Theater, por mencionar tres creaciones de diversas épocas, con estilos diferentes, pero que se han vuelto un referente arquitectónico del lugar en el que se encuentran.

El caso mexicano no es la excepción. El más representativo sin duda es el Palacio de Bellas Artes, una obra fascinante en sí misma que estuvo bajo construcción 30 años y que como pocas conjuga dos estilos arquitectónicos bien definidos. Además, se halla en la zona central de la ciudad, junto a otros inmuebles que valieron el calificativo de 'Ciudad de los Palacios' impuesto por el inglés Charles Latrobe en 1834.
Por ello, te presentamos algunos datos que revelan la esencia de esta importante casa de cultura, cuya estampa es ya un clásico en la capital mexicana.

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> Los creadores

Bellas Artes, como se le conoce coloquialmente, estuvo a cargo del italiano Adamo Boari y años después del mexicano Federico E. Mariscal. El proyecto original fue encargado al primero, del cual tenemos en CDMX el Palacio de Correos, justo enfrente. Sin embargo, temas económicos truncaron que Boari siguiera al frente del proyecto: para 1913, se había gastado el triple del presupuesto original planteado, y dada la lucha revolucionaria en el país, no era posible seguir costeando el gasto. En 1916, el arquitecto regresó a Europa y la obra fue abandonada. Hasta 1930, el presidente Pascual Ortiz Rubio decidió que se retomara el proyecto y le dio la responsabilidad de concluirlo a Federico E. Mariscal.

> Fechas de su historia

Porfirio Díaz ordenó en 1904 que iniciara su construcción, pero fue hasta el 2 de abril de 1905 que el mandatario puso la primera piedra. Debía estar terminado para el centenario de la independencia, cosa que no sucedió. Entre 1913 y 1932, la construcción se interrumpe. Finalmente tardó dos años más en concluirse en la década de los 30, cuando fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934 por el presidente Abelardo L. Rodríguez.

> El proyecto

La idea de Porfirio Díaz era reemplazar el Teatro Nacional, que fue construido hacia 1840 y demolido en 1901 para prolongar la avenida 5 de mayo. Su uso inicial debía ser las presentaciones de ópera, pero al paso de los años se decidió que fuera una casa de cultura que albergara otras expresiones artísticas.

 

((Descubre algunos de los grandes edificos de la Ciudad de México))

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> La arquitectura

El edificio es un ejemplo único de diseño que mezcla el Art Nouveau y el Art decó, no sólo por las formas, sino también por los materiales. Toda la construcción, de un total de 53 metros de altura, fue hecha a base de acero, concreto, mármol blanco de Carrará (Italia) y mármol mexicano en el interior.

La fachada consiste en tres pórticos con bajo relieves de figuras femeninas. En lo más alto del pórtico principal se hallan representadas "La Edad Viril" y "La Juventud" en forma de ángeles. Bajo ellas, al centro, hay un bajo relieve cuya figura, en forma de mujer, representa "La Armonía". Además, en la escena hay otros personajes que encarnan la tristeza, el dolor y el beso. Y ya abajo, a los costados, se encuentra una serie de esculturas femeninas. Por su parte, en las terrazas de la fachada hay seis figuras más, mientras que la cara de la obra se completa con columnas y pilastras esculpidas.

La característica cúpula está recubierta con láminas de ónix, cobre y cerámica, y se corona con un águila republicana rodeada de cuatro mujeres que se toman de las manos. Ya en el interior, destacan en el vestíbulo mascarones alusivos a Tlaloc y Chaac. Las paredes están decoradas por creaciones de los principales muralistas de la época: Diego Rivera, Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. Y las puertas y ventanas tienen elementos de la flora y fauna mexicana, como liras, serpientes, hojas y palmas, en hierro forjado.

Pero sin duda, la sala principal se lleva todo el encanto del edificio. Tiene capacidad para mil 791 espectadores. El telón del escenario muestra las imágenes de dos volcanes (hecha por el Dr. Atl), y su peso es de 24 toneladas gracias a que está hecho por la casa Tiffany con un millón de cristales. Todo esto se remata en la lámpara circular de techo, que representa al dios griego Apolo, rodeado de las musas de las bellas artes.

> Los obstáculos en su construcción

Una obra de tal envergadura no podría verse ajena a los problemas. Los principales se dieron por el hundimiento de la construcción, que se detectó hacia 1907. Para subsanarlo, se realizaron pozos, así como una ataguía para encauzar el agua del subsuelo. También se realizaron inyecciones de cal, arena y arcilla.

> En la actualidad

La UNESCO declaró el inmueble monumento artístico en 1987. Es sede principal de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Ópera y el Ballet Folklórico de México. Además, al interior se encuentra dividido en tres salas y dos museos, en los cuales se presentan exposiciones diversas.

 

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