Una residencia de estética GLAM
Este hogar en el Lago de Tequesquitengo, Morelos invita a pasar momentos divertidos en familia.
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Diseño Interior: Olga Hanono

Con total libertad creativa, la interiorista Olga Hanono concibió los espacios de una casa de fin de semana ubicada cerca del lago de Tequesquitengo en Morelos.

“Quise crear un ambiente de descanso que lleva a un estado de relajación mental. Las atmósferas generan convivencia familiar y social. Es original, elegante y moderna con materiales naturales como el recinto, en el piso, y maderas para la carpintería en tonos claros. En los muros apliqué pintura vinílica que no compite con el resto de los acabados”, compartió Olga. 

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La residencia, que es habitada por una familia joven con hijos pequeños, mide 350 metros cuadrados y cuenta con dos niveles: en la planta baja se encuentran la cocina, la sala y el comedor con acceso a la terraza, mientras que el nivel superior alberga cuatro recámaras: la principal, la de visitas y dos más para la familia.

Las notas divertidas y casuales son el sello distintivo de la propiedad: en la entrada principal se descubre una rueda antigua recuperada de una carreta; en la escalera hay un símbolo de flechas que se repite en el bordado de las sábanas y las toallas, mientras que en la habitación principal sobresale un columpio. Los cojines con vistosos estampados geométricos y piezas artesanales mexicanas son el perfecto complemento decorativo.

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Por su doble altura y su ambiente acogedor, la estancia es la protagonista. Para evitar la sensación de vacío, se diseñó un librero hecho a la medida con gabinetes para guardar botellas de vino y distintos nichos que exhiben libros, floreros y una televisión. Asimismo, destaca un muro cubierto con papel tapiz con líneas trazadas al azar, ideado por la misma Olga, que imprime un aire fresco e inesperado.

Como no hay muros divisorios, las áreas públicas interactúan libremente. El comedor, amueblado con sillas italianas y un sillón de estilo clásico, convive con la cocina equipada con una barra flotada y un tapete bicolor hecho en pasta. En las habitaciones hay otro detalle singular, ya que los clósets son independientes de las salas de baño. Esto ocasiona que los usuarios tengan la sensación de habitar en un hotel.
 

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La paleta cromática en blanco y negro es constante, sin embargo, en algunas superficies como el baño de visitas, se rompió este esquema y se utilizó morado “obispo”.

Con la idea de fomentar el diálogo con el exterior y dejarse seducir por los paisajes de la región, los habitantes pueden disfrutar de la terraza rodeada por un jardín con árboles frutales. “Las zonas interactúan entre sí porque la distribución que diseñé fue pensada en la rutina. Esto permite aprovechar los metros cuadrados en relación con las alturas dobles y procurar que la casa se sienta armónica y relajada, y que invite a estar en ella. Además es inteligente, ya que podemos graduar la intensidad de la luz generando ambientes versátiles, sexy y relajados”, concluyó Olga Hanono.

olgahanono.com