Cómo PERSONALIZAR un departamento RENTADO
Aunque no sea de tu propiedad, la casa en la que vives es tu hogar. No podrás hacer cambios permanentes pero, con estos trucos decó, le darás tu toque personal.
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Que esté en la zona ideal, sin una mensualidad disparatada, con el tamaño suficiente para que no sea una caja de zapatos... Rentar un departamento o casa es, cada vez más, casi una misión imposible. Por eso, cuando conseguimos finalmente una que nos convence, no es raro que el apartado estético quede a un lado y puede que acabemos viviendo en una casa en la que la encimera, la alfombra o el color de las paredes podrían formar parte de nuestras peores pesadillas. Sin embargo, sin hacer una reforma o tocar elementos fundamentales de la vivienda, podemos minimizar todo lo que no nos gusta y vivir un poco más en armonía. De acuerdo, no será de tu propiedad pero, siguiendo algunos de estos consejos, conseguirás que sea 'tu casa' porque será un reflejo de quién eres.

 

1.  Arriesga con la vajilla

Apuesta por utensilios que digan algo. Si vas a lo neutro es probable que la imagen que quede en tu mente no sea la de cosas que has escogido tú, sino las que ya estaban en el lugar. Por ejemplo, escoge bandejas estampadas que llamen la atención y, para que resalten, ponlas en un sitio visible de la cocina, apoyadas sobre la encimera y contra la pared es ideal. Esto es extensible a manteles, platos, cubiertos, vasos, cortinas, alfombras.

2. Recuerda que ojos que no ven...

La cocina es uno de los sitios más conflictivos porque la mayoría de los elementos no se pueden eliminar ni cambiar, pero la puedes mejorar tapando todo aquello que te desagrada. Por ejemplo, si no te gusta la encimera puedes poner varias tablas de cocina de madera y dejarlas de manera permanente.  Tienes tablas a precios asequibles en tiendas como Zara Home, H&M Home o Crate&Barrel. Y lo mejor es que luego te servirán para cualquier otra casa.

3. No tengas miedo al baño

Otro de los puntos que más miedo da. Aunque no puedas hacer demasiadas cosas permanentes, tampoco lo dejes tal y como está. Hay muebles portátiles (el Raskog de Ikea es la sensación de la temporada) que te servirán para darle un toque personal. Otro recurso que nos encanta es poner plantas de interior en el baño. Hiedras o helechos pueden hacerse enormes y sus ramas caen, así que son muy útiles para tapar partes no atractivas...

4. Cambia cosas que nunca pensaste cambiar

Que tu máxima sea la siguiente: cambia todo aquello que puedas volver a dejar como estaba cuando llegaste. ¿Qué significa esto? Que si eres hábil y encuentras unos grifos que te encantan puedes cambiarlo si luego eres capaz de volver a poner lo anterior. Que incluso puedes pintar si luego vuelves a dejar la casa en el mismo color (si lo consultas antes con tu casero). O que, desde luego, puedes cambiar las lámparas guardando las originales de la casa.

5. Sí a los tejidos de calidad


En cuanto a los textiles, intenta apostar en la medida de posible en los de cierta calidad. Aunque no lo parezca, se nota. Por ejemplo, unas toallas con un buen algodón, le darán más vida a tu baño si las pones a la vista. Lo mismo es aplicable a las cortinas, las alfombras, las mantas... Cambian por completo la imagen de una estancia y pueden hacer que no te fijes en los defectos de la casa que no tienen solución.

6. Pide renovar cosas a tu casero

Si hay cosas que crees que merecen un cambio, cámbialas o no tengas miedo de pedírselo a tu casero. De acuerdo, puede que no quiera cambiar la cocina o o todos los mosaicos del baño (aunque puedes probar y pedirlo) pero puede que si la tapa del WC, las sillas o el escurridor de platos son muy antiguos y se lo comentas te deje cambiarlas tú mismo y te lo descuente de la renta. Lo mejor es que haciéndolo así podrás escogerlas tú dentro de un presupuesto que puedes acordar con él.

7. Prueba con muebles modulares

Comprar un sofá, un armario o un librero cuando estamos rentando no es la mejor idea. Si en unos años tenemos que mudarnos ¿qué hacer luego con esos muebles? ¿Encajarán en una nueva casa? La solución pueden ser muebles modulares, que cambien de forma y que se puedan transportar fácilmente.

8. Asume lo que hay (aunque no todo)

Recuerda que tu casa no es el almacén de tu casero así que pide que muebles que claramente no tienen ninguna utilidad no estén ocupando espacio. De todos modos, hay cosas que tendrás que asumir. Si tu casa tiene alfombra, puedes crear otro efecto poniendo tapetes encima de ella. Si los muebles de la cocina no te gustan, prueba con vinilos decorativos de quita y pon o con alternativas creativas como colgar cuadros en las puertas de los armarios. ¿Y por qué no hacer de algo que en principio no te convence tu mejor arma? Si por ejemplo tu cocina está en un color como el amarillo o el verde (algo muy de moda en otras épocas), asúmelo y decora con colores fuertes haciendo algo particular.

9. Apuesta por la luz

Es uno de los mayores defectos de muchas casas en alquiler: no hay iluminación suficiente. Tienes que apostar por la artificial, recuerda que cada estancia debe tener, al menos, tres fuentes de luz diferentes. Aprovecha para poner lámparas de pie o apliques escogidos por ti y no tengas miedo a dónde: el baño, la cocina...

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10. Aprovecha el exterior

Un balcón, un pequeño patio, una terracita... Si tienes la suerte de tener un espacio exterior no lo dejes en el olvido. Quizás no sea el lugar en el que debas invertir más presupuesto porque en un próximo hogar puede que no dispongas de un espacio así, pero asegúrate de llenarlo de plantas y de elementos decorativos. Seguro que, cuando dentro de unos años pienses en esa casa en la que viviste varios años, recuerdes ese pequeño balconcito con mucho cariño.

 

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Texto publicado originalmente por AD España.