La historia detrás del iconico auto de James Dean

Repasamos el perfil del “Little Bastard”, el deportivo que llevó a una trágica muerte a la estrella de Hollywood.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/39/historia_detras_del_iconico_auto_de_james_dean_3065_615x.jpg

Tres películas y el arquetipo de rebeldía fueron suficientes para que James Dean se volviera un ídolo. Y en esta creación de una figura venerada también influyó la muerte temprana y trágica, ocurrida a los 24 años de Dean, tras un choque automovilístico cuando conducía hacia California para participar en un circuito de carreras. El suceso no sólo involucró los detalles más azarosos que han realzado la leyenda del actor, sino que pasó en un auto lleno de peculiaridades y singular belleza para todo aquel amante del diseño.

Estamos hablando de un Porsche 550 Spyder, que para aquel año, 1955, sólo había sido fabricado únicamente en 90 unidades. Para conocerlo a detalle, aquí sus elementos principales.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/39/historia_detras_del_iconico_auto_de_james_dean_5875_3000x.jpg

Ante todo, el Spyder era un auto deportivo biplaza cuya peculiaridad era su extrema ligereza y ausencia de techo. Su peso era de apenas 600 kilos, y podía alcanzar los 220 kilómetros por hora. Además, tenía muy poca altura -menos de un metro- para hacerlo más eficaz en una competencia. El diseño de esta joya de las pistas estuvo a cargo de Erwin Komenda, quien también fue el responsable de varios de los modelos clásicos de la marca alemana, incluido su logo.

Sin embargo, el auto específico que usó Dean tenía algunas características propias inducidas por el actor. Para empezar, este no era el vehículo que esperaba para dar rienda a su gusto por la velocidad: en realidad había comprado un Lotus MK X, pero como este se retrasó, Dean decidió quedarse con el Spyder mientras llegaba el otro modelo.

Una vez con él, fue intervenido por George Barris, amigo de Dean y creador del primer batimóvil de la historia. A petición del actor, se le pusieron asientos de tela escocesa, y se le pintaron el número 130 en la carrocería y dos franjas rojas en la parte trasera, sobre las llantas. Y dada la dificultad para conducirlo, fue que el propio James decidió apodarlo “Little Bastard”.

El auto fue estrenado el 21 de septiembre; una semana después, sucedió el fatal accidente, el 30 de aquel mes: ocurrió en un cruce carretero, cuando un Ford Custom Tudor se impactó con el coche de Dean, y a la vez el “Little Bastard” se estrelló contra un poste. Dean murió rumbo al hospital, mientras que los restos del emblemático Porsche fueron comprados por Barris y años después desaparecieron. Así, también nació la leyenda de un deportivo.

¡Suscríbete a nuestro newsletter! Recibe en tu correo las últimas noticias de diseño, arquitectura, arte, cultura y viajes.