¿Será qué el futuro del mundo realmente está en una botella?
En la actualidad, la población aumenta en mayor medida día con día. Basta revisar los reportes poblacionales que estiman un crecimiento de 1.1 a 1.47 billones en el periodo de 2005 a 2030.
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El plástico es un material que forma parte de las actividades cotidianas del mundo moderno, por lo que es producido y consumido a gran escala. Dos grandes alternativas para responder a esta situación es el reciclaje y reutilización, con la finalidad de, incluso, darle más de una vida útil a este material y garantizar un destino adecuado para los residuos. Dicho componente se encuentra en las botellas de PET; más de 100 millones son usadas diariamente de manera global, de las cuales la mayoría termina en basureros o, peor aún, en el mar. Se ha comprobado que el uso de botellas de PET como innovación en la construcción es una gran solución para reemplazar los materiales convencionales. En los recientes sismos de 2017 en México, se convocó a colectas de botellas de PET para levantar parte de las viviendas afectadas, siendo un factor clave en la reconstrucción de nuestro país. 

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El procedimiento es sencillo: recolectar, rellenar las botellas con arena y grava, sentar la base, continuar con la construcción de paredes y de columnas, seguir con el posicionamiento de vigas y techos, nivelar los pisos y, finalmente, trabajar en los acabados de paredes. Se necesita un aproximado de 14,000 botellas de PET para construir una casa de dos recámaras, lo que además implica una reducción de costos de un 1/3 a comparación de aquellas hechas de concreto y ladrillo. ¿Otro plus? Además de ser un material más limpio, ligero y de ideal manipulación, promueve la colaboración en las comunidades al llevar a cabo en conjunto la tarea de recolectar botellas. De esta manera, se han construido no sólo viviendas, también hospitales, escuelas, centros comunitarios y hasta edificios monumentales. Prueba de lo anterior es el increíble EcoARK en Taipei, Taiwán; construido a partir de 1,8 millones de botellas de plástico reciclado, este enorme pabellón en forma de bote, fue creado especialmente en 2010 para la exposición internacional ‘Flora’ por el arquitecto Arthur Huang, quien planea repetir el éxito con la construcción de un cuartel militar y un almacén. Bajo el lema "Reducir, Reutilizar y Reciclar", el EcoArk sigue proclamando su mensaje de sustentabilidad al haber empleado solo un tercio del costo de una estructura habitual y con nueve pisos que se alimentan de energía solar.

Empresas mundiales como The Coca-Cola Company se unen al reto de hacer de éste un mundo más sustentable o, mejor dicho, un "Mundo sin residuos", nombre de su iniciativa global que contempla un enfoque renovado en todo el ciclo de vida de los envases: desde cómo se diseñan y fabrican las botellas y latas, hasta cómo son reciclados y reutilizados. En la actualidad, la compañía incorpora el 26% de resina reciclada en sus envases de PET, además de que 34% de sus empaques han sido diseñados para tener más de una vida útil. Elementos clave son PetStar, la planta de reciclaje más grande de PET grado alimenticio, así como IMER, la primera planta construida en América Latina, ambas piezas esenciales para lograr el objetivo de Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC). En conjunto, tienen la capacidad para procesar 85 mil toneladas de material, lo que equivale a 4 mil millones de botellas. Es a través de ellas que la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) se ha consolidado como el mayor reciclador de PET grado alimenticio. Con estas acciones, la IMCC busca impulsar la cultura del reciclaje de forma que los empaques post consumo sean vistos como un material valioso que puede tener un uso útil en el futuro, como lo es la construcción, y así contribuir a la conservación de recursos naturales a favor de las próximas generaciones.

Otro peso pesado en el cuidado del medio ambiente es Kimberly Clark; el año pasado, su inversión a esta causa ascendió a 17.9 millones de dólares. Como parte de sus logros –y por cuarto año consecutivo- envió a coprocesamiento el 100% de sus residuos a la industria cementera, evitando así su disposición final en rellenos sanitarios. Es decir, logró integrar de forma segura sus desechos a otro proceso productivo. Para no quedarse atrás, Cemex, junto con Fisterra Energy e inversionistas privados, se dieron a la tarea de construir el Parque Eólico Ventika, financiando la misión con una inversión de 650 millones de dólares. Además, el 14.6% del consumo eléctrico de Cemex proviene de fuentes de energía renovables. Este logro se traduce en ahorros de 135 mdd por año e impide emisiones por casi 8 millones de toneladas de CO2 . Esto es comparable con evitar emisiones anuales promedio de 1.5 millones de vehículos. ¡Increíble el empeño puesto de las industrias en darle más de una vida a sus empaques, renovándolos junto con sus estrategias de crecimiento sustentable!