El arte de Sebastián Errázuriz

Platicamos con el creativo chileno quien invita a repensar el papel de la tecnología en el arte.

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Durante su reciente visita al Salón Internacional de Alta Relojería (SIAR) en la Ciudad de México, el artista y diseñador chileno Sebastian Errázuriz, presentó su última colaboración con la marca relojera Audemars Piguet.

Errázuriz ha creado impactes instalaciones para la firma en otros importantes espacios del mundo como Art Basel, las cuales retoman las raíces de la relojería. Sus creaciones se debaten entre lo artesanal y lo tecnológico, por lo que le preguntamos más sobre su original visión creativa y los desafíos del arte contemporáneo.

¿Cómo describirías las piezas que realizas?

Sebastian Errázuriz: Trato de generar obras extremadamente simples, que sean fáciles de entender, para cualquier persona independientemente de su nivel cultural o conocimiento de las artes. Intento que todas las obras que generamos tengan un pequeño giro, o un elemento de cambio, que nos parezcan casi familiares pero que exista algo que no este correcto, que nos obligue detenernos dos segundos y volver a mirar aquello que creemos o conocemos con ojos nuevos.

Al estudiar diseño como parte de tu formación profesional, ¿cómo se ha visto influido tu proceso creativo?

S.E: A diferencia de la mayoría de los artistas o diseñadores que desarrollan un estilo, estética y una temática que se repite una y otra vez, trato de desarrollar un proceso que se repite una y otra vez. Es un proceso de cuestionamiento muy exigente que me permite desarrollar diferentes ideas independientemente de su técnica, estilo o temática. Y para cada una de ellas trato de que sean desarrolladas de la manera más eficaz y precisa posible, independientemente del tema. Lo cual nos permite desarrollar desde el interior de un jet privado, un software, una escultura de madera tallada, un boceto o un robot.

¿De qué manera los nuevos desarrollos tecnológicos te han permitido desarrollarte como creativo, a diferencia de las técnicas tradicionales?

S.E: Creo que la gran mayoría de los artistas se consuelan con estar tranquilos con el trabajo que desarrollan, porque lo plantean desde una postura en la cual ellos son los únicos que tienen que estar satisfechos. Es una noción post modernista, en la cual la precisión del trabajo no es requerida por entes externos y en que el juicio del trabajo depende únicamente del que la hace y del que la ve. Sin embargo, yo pienso que el arte puede ser evaluado, simplemente que no tenemos las herramientas precisas para determinar cuando un trabajo es mejor que otro. Trabajar en conjunto con la ciencia, con la técnica, con la robótica, con un software, incorpora un elemento medible real, que se integra a una regla que nos recuerda que todo debe ser mejor y todo puede ser más preciso. Por ende, ya seas alguien que trabaje a mano o con robots, más allá del medio que eliges, es la noción de que siempre puedes llegar a niveles mucho más sublimes de perfección, de comunicar de una mejor manera la obra que tienes en tu cabeza

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¿Cómo haz notado que la integración de elementos tecnológicos en el arte han transformado la experiencia del usuario con la obra?

S.E: La relación del artista con el usuario es bastante bipolar. Por un lado el artista, si es un buen artista, debe de ser un experto en lo que hace. Seas quien seas como autor tienes la obligación de encontrar lugares comunes que el publico siempre pueda encontrar, para que cualquiera que entre en contacto pueda llevarse algo.

Dentro de tus colaboraciones con Audemars Piguet, haz tenido que encontrar un balance entre tecnología y artesanía, ¿cómo lo has logrado?

S.E: El trabajo que hago es tecnológico y el que ellos hacen es tecnológico, es en cierta manera casi conceptual. Hoy día mi reloj no tienen la hora, pues no me interesa, a mi me gusta este reloj como un recuerdo de la capacidad de desarrollo tecnológico que podemos generar. Conectamos con la pieza por su belleza.

Por ejemplo, el árbol que creé para el showroom de AP en SIAR 2018, partió de un árbol real que fue tumbado, cortado, cepillado, trozado y convertido en un gran bloque. Después yo generé a través de la tecnología un árbol de cero, que creamos en la computadora durante 6 meses con mucha precisión. Un vez que pude revisarlo con gafas de realidad aumentada y lo vi perfecto, trajimos tres robots de siete brazos de articulaciones cada uno, que empezaron a remover capas de madera, hasta que volviera a aparecer nuevamente un árbol. En este círculo completo que hicimos, desde partir de un árbol real hasta uno completamente falso, hicimos un ejercicio igual de inútil que este reloj, de un máximo derroche de energía, de recursos, de talento, que solamente puede ser justificado por amor al arte.

Es por ello que la pieza que hice sirve como una especie de homenaje a la relojería. Los relojeros dedican su vida, dedican 6 meses a hacer un reloj para una persona, y tienen un numero finito de relojes que pueden generar en su vida.

¿Cómo alcanzaste un balance creativo al trabajar con la marca?

S.E: He te nido mucha fortuna. A la gran mayoría de los artistas les da miedo participar en colaboraciones con marcas, porque los puede hacer verse como que se están vendiendo al sistema. AP en parte porque es una empresa familiar, puede permitirse apuestas a largo plazo, apuestas en las cuales no les exigen a los artistas trabajar dentro de colores corporativos, temáticas relacionadas con relojes y no les piden poner relojes en sus obras, como lo hacen otras marcas. Si bien, Audemars le pide a los artistas que seas similar a ellos en cuanto a tus pasiones y tus virtudes, te dejan espacio libre para que hagas lo que quieras. Te ofrecen el lujo de que exista una obra que no podría existir de otra manera.

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¿Cuál es el reto de realizar estas colaboraciones para un espacio efímero?

S.E: La pieza está diseñada para que pueda ser montada y desmontada. El árbol tiene una estructura metálica que va por dentro, tiene un contrapeso. Tu le acercas un elemento que vibra y tiene tornillos internos que se atornillan entre ellos para poder ser desarmado. Es un nivel de precisión el cual permite que pueda ser presentada en Art Basel o en el museo de AP.

¿Cuál es la clave para lograr un balance entre lo artesanal y la tecnología?

S.E: Mi abuelo me decía “cada cosa tiene su propia herramienta”, y efectivamente, cada parte y elemento de un proyecto artístico tiene un requerimiento y una herramienta diferente, no tiene sentido hacerlo sin las herramientas adecuadas. Por ende, igual como este proceso se hace con procesos míos, eso se transforma en algo digital para alcanzar máxima precisión, eso pasa con robots y terminamos nuevamente con manos. Creo que es muy bonito que un trabajo pueda contener tanto una historia como el trabajo de una persona, saber que ese relojero se dedicó 6 meses en tu reloj, o que un artista pudo dedicar 6 meses en una computadora o a mano.

¿Qué otras piezas o proyectos estás desarrollando en este momento?

S.E: Trabajo alrededor de 30 o 40 proyectos. Ahorita estoy desarrollando una plataforma para artistas, arquitectos, diseñadores y creativos, en donde puedan desarrollar trabajos virtuales y puedan popular el mundo, y todos podamos verlos, compartirlos y comentarlos.

¿Crees que el arte ha llegado a un punto en donde es indispensable el apoyo tecnológico?

S.E: Creo que uno siempre va a poder hacerte con un palito en la arena, un lápiz, el arte es algo que vamos a poder hacer siempre. Al fin y al cabo, hacer arte es capturar una idea, un reflejo, una sensación, que generalmente es difícil hacerlo de otra manera. Ahora, el método de creación tradicional de las artes está siendo cada vez menos efectivo. Cuando tu revisas en tu teléfono las miles de imágenes disponibles en social media, generar una imagen tiene ahora que competir no con 100 o 50, sino con miles. Por ende, tu trabajo ahora es menos eficiente, si lo que buscas es conectar con el publico. Trabajar usando medios tecnológicos te va a permitir como artista tal ves hacer un trabajo con otro contexto, que pueda tener una capacidad de crecimiento exponencial y que pueda ser visto por todo el mundo.

meetsebastian.com