5 poemas para conocer a Ida Vitale, ganadora del Premio Cervantes 2018
La escritora es la quinta mujer reconocida con este galardón, en sus 40 años de historia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por Persepolis Project 📖📚 (@persepolisbook) el

La escritora uruguaya Ida Vitale, nombrada como la ganadora del Premio Cervantes 2018, ha dedicado su carrera a compartir la emoción de la lengua castellana. Aunque se formó como docente, se ha dedicado la literatura como ensayista, traductora, editora y poéta. Es esta última faceta en la que ha destacado por su proza clara y fuerte.

En honor a su nombramiento y para que conozcas más de Vitale, te compartimos algunos de sus poemas:

Fortuna

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

 

Penitencia

¿Mirar atrás será pasar

a ser de sal precaria estatua,

un perecer petrificado

preso en sí mismo, parte

del roto encanto de un paisaje

cuya música no logro más oír?

¿Debo matar lo que miré,

el mito que minuciosa

pliego y despliego,

grava para mi paso solo?

¿Ciega borrar lugares,

playas, vientos, el tiempo?

Sobre todas las cosas,

anular horas que se han vuelto inútiles

como lluvia que cae

sobre el mar implacable,

como mis propios pasos

si no son penitencia.

 

Cambios

Puede cambiar la vida

sus ramas, como un árbol

cambia las suyas desde

el verde hasta el otoño.

Puede, pilar oscuro,

suplicio oscuro puede

recubrirse de frutos

como un mes de verano.

Ah, puede también caer,

caer no sé hasta dónde,

como cae el poema,

o el amor en la noche,

hasta no sé qué fondo

duro y ciego y terrible,

tocando el agua madre

el manantial del miedo.

 

Invierno

Como las gotas en el vidrio,

como las gotas de la lluvia

en una tarde somnolienta,

exactamente iguales,

superficiales,

ávidas todas,

breves,

se hieren y se funden,

tan, tan breves

que no podrían dar cabida al miedo,

que el espanto no debiera hacer huella

en nosotros.

Después, ya muertos, rodaremos,

redondos y olvidados.

 

Estar solo

Un desventurado estar solo,

un venturoso al borde de uno mismo.

¿Qué menos? ¿Qué más sufres?

¿Qué rosa pides, sólo olor y rosa,

sólo tacto sutil, color y rosa,

sin ardua espina?

 

¡Suscríbete a nuestro newsletter! Recibe en tu correo las últimas noticias de diseño, arquitectura, arte, cultura y viajes.

Tags