Menorca Experimental, un hotel que realza los colores de su tierra

En la isla más preservada de las Baleares, este nuevo alojamiento fue concebido por la interiorista Dorothée Meilichzon con materiales y savoir-faire locales.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_habitacion__5987_615x.jpg

INTERIORISMO: DOROTHÉE MEILICHZON

Abierto en verano, Menorca Experimental es el proyecto más grande que Dorothée Meilichzon ha diseñado hasta la fecha. Extendido en un terreno de 30 hectáreas, el hotel reúne 43 habitaciones en el edificio principal, y nueve villas (cada una con piscina propia) que ofrecen más privacidad. La sencillez elegante de la antigua finca del siglo XIX, que fue renovada, y la paleta colorida de la isla de Menorca —incluyendo el azul ligero y el amarillo dorado de las mañanas, así como las tonalidades anaranjadas de los anocheceres—, inspiraron el diseño interior.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_hotel__40_2275x.jpg

“Mi objetivo fue crear la casa de verano de un artista imaginario. Como fue el caso de la casa de Miró en Mallorca, de Dalí en Cadaqués, y de Picasso y Le Corbusier en la Riviera Francesa, la propiedad invita a dibujar, escuchar música, nadar y contemplar el hermoso paisaje”, comentó Dorothée Meilichzon.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_hotel__4230_2275x.jpg

Introducir el savoir-faire y materiales de la isla, como la piedra, el concreto, la terracota, el cuero, la madera y las baldosas hechas a mano, fue algo clave en el marco del proyecto. Las piezas de mobiliario fueron fabricadas por los artesanos de la región, a partir de los dibujos de Dorothée Meilichzon, y se combinan con elementos  decorativos coloridos y contemporáneos que resaltan en las paredes blancas y en los suelos rústicos. Elaborados en Marrakech, los textiles son de la marca LRNCE; y varias lámparas son de la escultora francesa Léa Munsch.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_hotel__8703_3000x.jpg

El aire del mar Mediterráneo entra suavemente a los espacios interiores, y la vegetación exterior se aprecia a través de las ventanas. Los huertos de origen fueron recreados, y los productos cultivados sirven para la preparación de los platillos en los dos restaurantes. Menorca Experimental consta también de dos bares, una piscina y una capilla con vista al océano.

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_hotel__3301_3000x.jpg

Además de disfrutar de las playas de arena blanca con poca gente, y de los bosques de pinos —en la isla que fue declarada Reserva de la Biósfera por la UNESCO en 1993—, los huéspedes del hotel tienen la posibilidad de hacer paseos a caballo y tomar clases de yoga, pintura o cerámica. Gracias a su visión creativa y fresca, Dorothée Meilichzon logró dar vida a un proyecto acogedor, alegre y sereno, que honra lo hecho a mano. 

https://cdn2.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2019/46/menorca_experimental_hotel__4784_2275x.jpg

¡Suscríbete a nuestro newsletter! Recibe en tu correo las últimas noticias de diseño, arquitectura, arte, cultura y viajes